De pronto somos muchos, demasiado coordinados, “sospechosos”. No pueden creer que haya gente que reaccione sin que alguien pague por eso. Como si indignarse fuera un servicio externalizado. No entienden, o no quieren, que cuando el poder se endurece, también lo hace la respuesta.
Y sí, quizás somos más de los que pensaban. Ese es el problema y les da miedo.
Puta que les incomoda cuando aparecemos.

Por La Boca Muere el Pez
Trabajadora social. Antifascista. Nombra las cosas como son. Cree en la memoria como ejercicio político y en la palabra como herramienta para incomodar lo que muchos prefieren dejar pasar.
Hay que organizarse.

